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Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en donde vivir.

(Salmos 107:4)

Si observamos este caso en particular un poco más de cerca, veremos que el pueblo judío fue el único responsable no sólo de perderse, sino de mantenerse de esa forma en el desierto por un lapso de cuarenta años.

Cuarenta años es mucho tiempo como para no reconocer la guía de Dios; sin embargo, hoy tenemos en el mundo una gran densidad de personas a las cuales no les alcanza toda una vida, terminando así la misma en la más profunda "neblina espiritual" y por ende, perdidos definitivamente en sus creencias.

Tres razones fundamentales son las que el ser humano en general está enfrentando en estos días, las cuales no les permite disipar la neblina que está en su entendimiento.

Una de esas razones es el desconcimiento de que Dios da sabiduría a todo aquel que se la pida:

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. (Santiago 1:5)


Otra de las razones es la falta de conocimiento del inmenso Amor que el verdadero Dios tuvo para con cada uno de nosotros.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)

Si lee atentamente verá que dice: para que todo aquel que en él cree, no se pierda...

Y este "no se pierda" no sólo se refiere a la Vida Eterna, sino que involucra todos los aspectos de la vida.

Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en donde vivir...


El pueblo judío anduvo perdido por el desierto por tres errores fundamentales; el primero fue el rechazo al único y Sabio Dios; el segundo, la falta de sabiduría (que Dios da a quien se la pida); y por último la nula inteligencia para dicernir entre lo bueno y lo malo.


Si trazamos un parámetro veremos que hoy billones de personas están en la misma situación, porque simplemente desprecian la sabiduría y la enseñanza.


El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

(Proverbios 1:7)


El libro de Proverbios también declara que:


La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón. (Proverbios 19:3)

Jesús el Cristo (Hijo de Dios) refirió una parábola con referencia al corazón.


Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended:
Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.
Si alguno tiene oídos para oír, oiga.

Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola.

El les dijo:
¿También vosotros estáis así sin entendimiento?
¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina?

Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos.

Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre.

Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.

Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

(Marcos 7:14-23)

Sin embargo, las personas en general piensan que con sus actitudes erradas no le están haciendo mal a nadie y en contrapartida, se jactan de que hacen bien todos sus deberes, algunos hasta llegan a auto proclamarse con frases como: “soy una buena persona”; “tengo a mi familia en orden”; “me porto bien”.

Estos son sus parámetros; estas son algunas de sus respuestas; en realidad lo que están queriendo decir, es que no necesitan a Dios.

Claro que andan bien, se llevan bien con este mundo, se manejan bien con la mentira, con la envidia, el odio, los deseos engañosos, con sus pasiones desordenadas; dicen: "me porto bien"; y preguntamos... ¿cómo es eso de portarse bien?

"Me porto bien"... ¡¡QUÉ GRAN MEDIDA!!! Van camino a heredar muerte eterna y ahí están "portándose bien"; lo más triste es que no es verdad; niegan las bondades de Dios, viven inmersos en el mar de la duda, la desesperación y la angustia; y ahí están, sin siquiera percibirlo.

Amada, amado; si usted está con falta de dirección, de la misma manera que estábamos cada uno de nosotros antes de conocer la Verdad declarada de Dios, permítanos mostrarle el Verdadero y Único Camino a través de La Biblia.

Mi nombre es Genaro Agustín Santos y en compañía de mis colaboradoras, la/o acompañaremos a través de las diferentes series que ponemos a su disposición por amor a todos los llamados por Dios.

Las diferentes enseñanzas son el fruto de muchos años de escudriñar diligentemente Las Sagradas Escrituras; y gracias a Dios que nos ha dado grandes revelaciones en estos últimos siete años, estamos en condiciones de presentárselas de forma práctica y dinámica, para conducirlo por el CAMINO que trazó Su Hijo JESUCRISTO; nos referimos al de la VERDAD y la VIDA.

 

 

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